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AJBID Felicita al BID for su 60mo Aniversario

por Angela Rivera Saettone

La Asociación de Jubilados del Grupo del BID felicita al Banco con motivo de su sexagésimo aniversario.

Es un privilegio ser parte de la familia del Grupo del Banco, cuyos orígenes se remontan a la Conferencia Panamericana de 1890, hace casi ciento treinta años. Creo que hablo en nombre de todos nuestros miembros al decir que continuamos compartiendo un compromiso con la misión del Banco, luchar por el desarrollo socioeconómico equitativo y la sostenibilidad ambiental de la región.

El Banco fue fundado en 1959 como una institución revolucionaria y sigue siéndola. Fue revolucionario por ser la primera institución financiera regional en el mundo cuya mayoría de acciones pertenecían a sus miembros prestatarios, una diferencia de otras instituciones financieras internacionales que una ex-Vicepresidente Ejecutiva llamó, con sentimiento, «enorme». Fue revolucionario en el sentido de que su agenda marcó un cambio radical de esfuerzos similares de desarrollo en ese momento, al ampliar su alcance más allá de la infraestructura para incluir los cimientos de nuestras sociedades – educación, salud, vivienda y agricultura – y desarrollar metodologías que demostraran claramente tasas positivas de retorno de tales inversiones.

Entre los miembros de nuestra Asociación contamos con:

  • Algunos de los fundadores del BID de principios de los años sesenta, esos pioneros que creyeron en la institución cuando muy pocos habían oído hablar de ella;
  • Aquellos que, en los años setenta, ochenta y noventa, ayudaron a que la institución se convirtiera en la principal fuerza internacional para el desarrollo en la región, ampliando su trabajo para abordar la importancia de la integración regional, apoyar a lo «micro» a través de iniciativas como el Fondo Multilateral de Inversiones y a lo «macro» a través de programas diseñados para proporcionar cambios estructurales, reformas institucionales y gobernabilidad, abriera su cartera a operaciones con el sector privado a través de la Corporación Interamericana de Inversiones (posteriormente BID Invest) como un socio esencial en el cumplimiento de la misión del Banco y, en todo este proceso, asegurara los más altos estándares de integridad administrativa y financiera; y
  • Jubilados más recientes que han construido en base a esa herencia para que el Banco sea cada vez más relevante para los desafíos del siglo XXI.

Nuestros miembros han dado testimonio del trabajo del Banco desde la fundación de la institución hace sesenta años, y llevan su legado con orgullo. Creo que uno de los principios rectores más importantes del Banco, uno que ha definido su identidad y ha contribuido a su éxito, ha sido el discurso constructivo entre los diversos miembros del personal de diferentes naciones, razas, etnias y culturas. Porque son precisamente esas diferencias las que, en lugar de dividirnos, han enriquecido nuestra búsqueda de soluciones a los desafíos del desarrollo social y económico, la sostenibilidad ambiental y la integridad institucional, al unirnos a todos con una causa común, equilibrando lo que podría aparecer de vez en cuando como intereses opositores y resolviéndolos de tal manera que todos ganen. Nosotros en la Asociación, nos hemos esforzado por honrar ese legado, trabajando para cumplir con nuestra misión de mantenernos unidos, activos, y saludables, tanto financiera como físicamente, a través de un proceso de diálogo civil entre todas las partes interesadas, desde sus mismos miembros hasta la administración del Banco.

No olvidemos que la Asociación de Jubilados del BID es, de lejos, una de tales asociaciones más favorecidas en todo el mundo. Hasta donde sabemos, ninguna otra asociación de jubilados de organismo internacional tiene el grado de apoyo que recibimos de nuestra institución matriz, la relación cercana y de confianza que tenemos con su personal. Nuestra misión es, por supuesto, monitorear las prácticas y políticas del Banco para asegurar el cumplimiento de todos nuestros beneficios, y nos corresponde hacerlo con el respeto que todos merecen en ese proceso.

El Banco, por su propia naturaleza, es por supuesto un acreedor, aunque, en las palabras de Felipe Herrera, es más que un banco. Mientras tanto, también confío en que hablo por todos nuestros miembros, cuando digo que creo que deberíamos considerarnos deudores, a nuestras familias, a nuestros amigos, a nuestros países, a Dios y al propio Banco.

 

Gracias,

 

David Atkinson

Presidente de la Asociación de Jubilados del Grupo del BID